Entrevistando a políticos

12. Agosto 2009 | Por stl | Categoria: Tribuna

AP Photo/Miraflores Press, Francisco Batista

David Brewer recopila una serie de consejos útiles a la hora de preparar una entrevista política. Los siguientes apuntes componen una práctica hoja de ruta.

Circunscripción electoral

Recuerda que ambos tenéis una circunscripción electoral. La tuya es la audiencia, a quien te has comprometido a informar de manera equilibrada, imparcial, objetiva y veraz. La suya son los electores a los que representa, que pueden haber votado por él o no.

Motivación

Tu motivación debe ser la de informar a la opinión pública haciendo uso de un periodismo serio, ofreciéndole datos verificados y de primera mano que le permitan entender mejor lo que está sucediendo a su alrededor y le faciliten el llevar a cabo una elección consciente. Cualquier ambición, interés, activismo, beneficio propio, venganza y demás motivaciones personales serán un obstáculo en este camino. Lidiar con dichas trabas es tu responsabilidad. Es una cuestión de integridad, y sin integridad no podrás conducir ninguna entrevista política calificable de buena.

Su motivación debe ser la de informar a la opinión pública haciendo uso de los hechos y asegurarse de que los intereses del conjunto de la comunidad a la que sirve se vean reflejados y aclarados. Cualquier lealtad partidaria, temor a perder su cargo/posición, ambición, ideología y otros asuntos personales enturbiarán esta labor. Tu obligación es ver a través de la niebla que vierten dichas cuestiones y poner los hechos sobre la mesa.

Conserva la sencillez

A los políticos les encanta complicar las cosas. Les gusta hacer sentirse inferiores a los periodistas por no entender la situación. Frases como “bueno, es complicado” y “es importante que usted comprenda el trasfondo de esta cuestión” son métodos habituales con los que tratan de reducir la efectividad del entrevistador.

Concéntrate en las preguntas periodísticas básicas quién, por qué, cuándo, dónde, qué y cómo. Las preguntas deben ser cortas y concisas.

No intentes repetir la misma pregunta hasta obtener una respuesta clara: disponer de varias alternativas a la hora de plantearla reduce la posibilidad de que el político se enfade, pero no la elimina- no dejes que eso te inquiete.

No hagas tratos

Nunca te embarques en una entrevista habiendo acordado, explícita o implícitamente, eliminar ciertas cuestiones de la conversación: eso es corrupto y va en contra de los principios del periodismo. Al político le resulta muy útil porque se asegura lograr lo que quiere conseguir, y de eso se trata en política. Pero tú tienes que estar por encima de estas prácticas. Jamás debe parecer que el desarrollo de una entrevista puede fijarse de antemano. Lo único susceptible de darse a conocer por anticipado es la duración de la misma.

No te lo tomes como algo personal

Los políticos son servidores públicos. Han sido elegidos para llevar a cabo una tarea en nombre de aquellos a los que representan. Su quehacer profesional está expuesto a la evaluación. Tú, como periodista, desarrollas la fundamental labor de sentarte con quienes toman las decisiones y preguntarles lo que tu audiencia no está en condiciones de preguntar. Eso lo haces en nombre del público. Tú trabajo es indagar y revelar hechos relacionados con la conducta profesional del político, con el modo en que éste ejerce sus responsabilidades y con las cuestiones personales que pudieran determinar cómo las lleva a cabo.

Evita siempre los insultos personales y nunca entres en batallas dialécticas que puedan acabar a gritos. Si esto sucede, aunque seguramente entretengas a la audiencia y acabes teniendo éxito internacional en YouTube, la entrevista perderá su carácter de medio a través del cual se informa a la opinión pública. Tú y el político habréis dañado con toda probabilidad vuestra integridad. Y eso no tardará en verse reflejado también en vuestra organización informativa.

Esto no es una competición

Una entrevista política debe constituir un intento sincero de revelar datos que le sirvan a tu audiencia para entender mejor la actualidad. No es un concurso de inteligencia en el que participáis tú y el político. No se trata de sumar puntos. Lo importante no es quedar bien delante de los amigos.

Necesitas un guión

Cuando prepares la entrevista tendrás que meditar a fondo sobre las cuestiones que quieres tratar y redactar las preguntas que quieres hacer. Seguramente, el político haga lo mismo. Lo más probable es que lleve a cabo duras sesiones de trabajo y reciba instrucciones precisas acerca del “mensaje” que va a enviar a través de tu entrevista.

Las organizaciones políticas se gastan una fortuna en asesores de comunicación cuyo trabajo es entrenar a los políticos no sólo en el mejor modo de esquivar preguntas, sino también en cómo transmitir su mensaje independientemente de lo que se les cuestione. La manipulación de los medios es un gran negocio. Muchas veces quienes se encargan de este trabajo son periodistas, de modo que los políticos suelen estar bien preparados.

Si tu entrevistado te contesta usando frases que empiezan con “bueno, ese es un punto interesante, pero la cuestión principal aquí es…” o “me alegro de que me pregunte eso, pero recuerde que los verdaderos motivos relacionados con esto son…”, puedes estar seguro de que ha sido sometido a entrenamiento. Estas y otras muchas respuestas dan a entender que el político es un remilgado y que está dispuesto a utilizar tu entrevista para hacer propaganda y no como medio para informar a la audiencia.

Recuerda que no eres su secretario y no estás ahí para apuntar de lo que te dictan. No eres su escribano en una campaña de relaciones públicas. Eres un periodista trabajando para dar a conocer la verdad.

Mantén la mente abierta

Del mismo modo que es importante saber qué quieres preguntar, es importante acudir a la entrevista con la mente abierta. Mantener el equilibrio entre lo preparado y la serie de preguntas redactadas y conservar la flexibilidad necesaria para estar atento a cualquier información desconocida que aparezca a lo largo de vuestra conversación no es una tarea sencilla. Debes estar en condiciones de descubrir lo nuevo a lo largo del proceso y eso no lo podrás hacer si tu guión se convierte en dogma.

Esquivando la pregunta

Existen muchas vías para evitar una pregunta. Algunas de ellas ya las hemos mencionado. Es importante que el periodista se percate del momento en que sucede algo semejante. El entrevistador tiene que saber cuándo ha de emprender la retirada. La mayoría de las veces, a la audiencia le ha quedado claro que el político esquiva la cuestión.

Asegúrate de que cuentas con una serie de preguntas clave. Probablemente no las puedas plantear todas y seguramente no obtengas respuestas claras a cada una de ellas. Decide cuáles son más importantes de manera que, si se te empieza a agotar el tiempo, y en las entrevistas televisivas es mucho más probable que te suceda que en las destinadas a la prensa escrita, puedas estar seguro de haber tratado lo esencial. Nunca dejes lo mejor para el final.

AP Photo/Pablo Martinez Monsivais
Los portavoces y el equipo de comunicación

Todos los partidos políticos tienen sus portavoces, sus relaciones públicas y un equipo político a sus espaldas cuya función es asegurarse de que el mensaje de la formación para la que trabajan llegue en cualquier situación. Recuerda que tu entrevista sólo la verán como eso: una oportunidad política. Nunca creas que estás mejor preparado que ellos, sería inocente y tonto.

Acude a la entrevista sabiendo que detrás del político se esconde todo un equipo de comunicación que ha hecho esto miles de veces y que está acostumbrado a utilizar a periodistas como tú para lograr sus propios fines.


Entiende al político

A pesar del equipo de comunicación, el político no deja de ser una persona con un interés particular: conservar el apoyo del público con el objetivo de poder seguir haciendo su trabajo.

Así que, por mucho que se haya preparado para el encuentro, no dejará de ser vulnerable. Se mostrará entusiasta para dar buena impresión. El periodista tiene que ser comprensivo porque, planteando las preguntas con cuidado, siguiéndole en algunas de sus argumentaciones y adentrándote en algunos de los temas que parezca que quiere tratar, tal vez logres profundizar más en las cuestiones que le interesan tu audiencia.

Seguramente llegues mucho más lejos con la suavidad y la simpatía que con la dureza y la confrontación. Todo esto depende de la situación y del político. La clave es ser flexible.

Domina bien el tema

No tienes que ser un experto en todas las cuestiones con las que tenga que ver tu político, pero es importante que dispongas de un conocimiento sólido acerca de los temas con los que vas a tratar de presionarlo. No cabe duda de que tienes que manejarte bien en el asunto del que vais a hablar.

Un truco que usan habitualmente los políticos para desequilibrar a los entrevistadores es hacerles sentirse unos ineptos. Suelen aplicar la táctica de desafiar a tu intelecto con el objetivo de que descuides tus intentos de desafiarlos a ellos. Tienes que estar seguro de que sabes de qué estáis hablando y de que las preguntas que vas a plantear son fruto de una investigación seria y están hechas con inteligencia.

La última palabra

¿Se la vas a conceder o la vas a pronunciar tú? ¿Le vas a permitir al político hacer el resumen final de la entrevista o vas a asumir tú la responsabilidad? Él querrá que su última intervención contenga propaganda para su partido. Una de las maneras de evitar eso es asegurándote de que seas tú quien recapitule los puntos más importantes una vez concluida vuestra conversación.

Para ello, tienes que escuchar bien todas sus respuestas, tomar notas, elaborar un sumario antibalas y repetirlo al final de la entrevista. También es buena idea apuntar algunas citas literales de las que puedas volver a echar mano y que te sirvan para ilustrar tu sumario.

Entrevistando a más de un político

El reto aquí es repartir adecuadamente los turnos de palabra. Muchas veces, la cantidad de tiempo se decide en función del tamaño del partido al pertenece cada político, aunque, en los Estados en los que se celebran elecciones libres y limpias, este principio no siempre se aplica.

Puede que merezca la pena darle más voz a un partido pequeño y minoritario porque el tema sea uno de sus fuertes y su opinión haya sido ignorada hasta el momento. El único que sabe cuál es la decisión correcta eres tú. Ésta la tomarás en función de las circunstancias, pero tendrás que llevar los deberes hechos y haber calculado previamente cuánto tiempo es justo concederle a cada entrevistado, y tendrás que intentar atenerte a ello a lo largo de vuestra conversación.

Tendrás que estar en condiciones de justificar tu reparto porque puedes estar seguro de que después de la entrevista políticos de todos los colores vendrán a preguntarte por el tiempo que les has concedido y el que les has dado a sus opositores.

Buena suerte y mantente firme. Y recuerda siempre que si revelas un dato “no lo haces por ti, sino porque de otro modo el mundo nunca se enteraría”.

David BrewerDavid Brewer es impulsor de la página Media Helping Media. Tiene más de 30 años de experiencia como periodista y asesor para medios como BBC, CNN, Al-Jazeera English y muchos otros más.

Traducción: Luna Bolivar

[Post to Twitter]  [Post to Delicious]  [Post to Digg]  [Post to Ping.fm] 

Tags: ,

Comentarios cerrados