Horacio Verbitsky: “seguiré practicando el periodismo mientras viva”

12. Enero 2011 | Por stl | Categoria: Tribuna

A la investigación de los crímenes de la dictadura argentina y a la revelación de casos de corrupción gubernamental va unido el nombre de Horacio Verbitsky, aunque hoy se critique su cercanía a los Kirchner. Sobre éste y otros temas le preguntó re-visto.

Horacio Verbitsky es sinónimo de periodismo en América Latina. La dedicación a esta profesión le viene al argentino de familia: ya su padre fue informador. Después de 50 años y reconocidos éxitos en el ramo, Verbitsky prioriza la sinceridad para con sus lectores y opina abiertamente que los gobiernos de los Kirchner han sido “los mejores que ha tenido la Argentina en los últimos tiempos”.

re-visto: Usted es una persona de reconocido prestigio en Argentina. Su voz tiene eco. ¿Se ha planteado alguna vez cambiar la profesión de periodista por la de político?

Horacio Verbitsky: No. Yo me siento muy cómodo siendo periodista. Creo que he hecho muchos aportes al debate político como periodista que tal vez no hubiera podido hacer como político, de modo que no tengo ninguna intención de cambiar de bando. Cumplo 50 años practicando el periodismo, y creo que lo seguiré practicando mientras viva.

¿Cuáles son las ventajas del periodista frente al político?

El periodista cuenta con una libertad mucho mayor a la hora de expresar lo que piensa, de manejar las contradicciones. El político está atado por las disciplinas partidarias, por las rigideces del sistema. El periodista dice las cosas como las ve.

Y, además de periodista, yo soy presidente de una de las asociaciones de defensa de los derechos humanos más importantes que hay en la Argentina, que es el Centro de Estudios Legales y Sociales (Cels). Y también formo parte de una serie de organizaciones internacionales: soy miembro de Human Rights Watch Américas, del consejo rector de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, que preside Gabriel García Márquez, y del Consorcio Internacional de Periodismo de Investigación. Es decir, que no sólo a través del trabajo periodístico, sino también de la actividad en todas estas instituciones, hago los aportes que me parece conveniente hacer.

¿Le molesta que se cuestione su independencia cuando se le sitúa demasiado cerca de los Kirchner?

No. Si se revisa mi tarea con seriedad, se observa que, por un lado, tengo una valoración muy positiva de los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, pero, por otro, no he ahorrado en críticas ni he dejado de investigar los aspectos cuestionables de estos Ejecutivos.

Omitir, en aras de una pretendida neutralidad, que me parece que estamos ante los mejores gobiernos que ha tenido la Argentina en medio siglo sería una traición al público que lee las cosas que uno escribe. Ahora, eso no me impide realizar cuestionamientos y críticas, y de ambos he hecho muchos en los últimos años. Y eso está documentado, está en los archivos. Incluso en temas en los que la oposición política y mediática machaca durante años, quien primero investigó y publicó fui yo.

Todo eso no me impide, sin embargo, valorar al mismo tiempo positivamente la labor de los Kirchner, opinión que comparte una amplia mayoría de los argentinos.

Hoy por hoy, ¿cuál cree usted que es la mayor amenaza a la que se enfrenta la independencia periodística en Argentina?

La resistencia de los grandes medios concentrados a la Ley de Servicio y Comunicación Audiovisual- que intenta democratizar la comunicación- está distorsionando el rol del periodismo en la Argentina. Aquí es evidente que los principales medios no están defendiendo el interés de sus lectores, sus oyentes o sus espectadores, sino intereses corporativos, intereses económicos propios y de los sectores económicos y de poder con los que están vinculados. Esto está llevando al periodismo de esos medios a una crisis sin precedentes en la historia argentina, que evidentemente va a tener consecuencias de muy largo plazo porque va a obligar en algún momento a un replanteo.

Y lo ocurrido luego de la muerte del ex presidente Kirchner es muy significativo en este sentido. La espuma de los días y la superficialidad del debate mediático habían creado un estado hipnótico, en el cual se repetían una serie de conceptos abstractos que de alguna manera estaban establecidos como la realidad. Bastó que se anunciara la muerte del ex presidente para que en pocas horas, como el chasquido que despierta a una sociedad hipnotizada, los ciudadanos reaccionaran y expresaran sentimientos profundos existentes y no visibilizados por los medios de comunicación. Ésta es una experiencia que toda la sociedad va a tener que procesar con atención y cuidado. Pero en los grandes medios eso sigue sin suceder.

La recuperación de la memoria historia y el procesamiento de los crímenes de la dictadura han sido temáticas recurrentes en su trabajo. Usted formó parte del grupo guerrillero de los Montoneros, ¿pensaba en aquel entonces que las armas eran más efectivas que las palabras?

No, yo nunca pensé que las armas fueran mejor que las palabras. Lo que sí pensé- porque ésa era la experiencia de mi generación- es que las palabras solas no bastaban, porque por encima de las palabras, de la razón y de los votos imperaba la fuerza.

Ésa es la historia que yo conocí desde chico. En 1955 tenía 13 años e iba al colegio a tres cuadras de la Plaza de Mayo cuando vi caer las primeras bombas sobre la plaza, en un intento de asesinato del presidente Perón, que tres meses después fue derrocado. Es lo que aprendimos: que las decisiones se tomaban mediante el ejercicio de la fuerza, y no de la razón. Por eso, buena parte de mi generación participó en organizaciones revolucionarias que trataron de contraponer fuerza a la fuerza y contribuyeron a instaurar la posibilidad de la democracia, que la Argentina no había conocido a fondo hasta 1983.

Hoy, ¿volvería a actuar como lo hizo?

Si se repitieran las circunstancias de entonces, volvería a hacer todo lo que hice. Pero las circunstancias no se repiten. Afortunadamente, la sociedad argentina ha madurado, ha aprendido mucho y hoy existe un respeto a la vida democrática, a la libertad de expresión, al pluralismo y a la diversidad que no había en aquellos tiempos, así como Alemania aprendió mucho de la experiencia del nazismo y hoy resultan inconcebibles las Leyes de Núremberg, el ‘heil Hitler’ y otras cosas que en algún momento de la historia del país parecieron normales, pero no lo eran.

La sociedad alemana ha aprendido de su pasado, como lo ha hecho la argentina. Ambas tienen muchos puntos de contacto, sobre todo en lo que se refiere a la elaboración del pasado, a la reflexión autocrítica, a la decisión de no olvidar, a la decisión de castigar a los responsables de crímenes aberrantes.

La irrupción de Internet y la era digital, ¿facilita la tarea de hacer público lo oculto o sirve más al fin de difundir propaganda?

Sirve para todo. Lo ha hecho todo más rápido, más fácil, más confuso. Pero el trabajo del periodista sigue estando basado en unas reglas que no cambian ni por la rapidez, ni por la facilidad, ni por la confusión.

Horacio Verbitsky es uno de los periodistas de mayor prestigio de Argentina y América Latina. Su libro El vuelo, que llegó a alcanzar la categoría de bestseller y en el que se describe la práctica de los llamados “vuelos de la muerte”, está considerado uno de los relatos más significativos de los crímenes de la dictadura militar argentina. Pero no sólo al pasado sino también al presente se ha enfrentado Verbitsky a lo largo de su carrera. En 1991, por ejemplo, fue él quien abrió la puerta para que se destapara el escándalo de corrupción “Swiftgate”, que acabó constándole el puesto a la mitad del gabinete del presidente Carlos Menem. “El Perro” es el apodo que Verbitsky se ha ganado a lo largo de este medio siglo dedicándose al periodismo.

Entrevista: Steffen Leidel

[Post to Twitter]  [Post to Delicious]  [Post to Digg]  [Post to Ping.fm] 

Tags: , ,

2 comments
Deja tu comentario »

  1. Gracias por la entrevista, no conocía a este señor me da gusto saber de él y lo que ha aportado al periodismo…

  2. Sin duda la función que lleva a la práctica el periodista lo compromete con señalar la objetividad de los hechos, Felicitaciones