Tensión, relevancia, actualidad: ¿qué hace un texto interesante?

24. Agosto 2010 | Por lbo | Categoria: Recursos

A veces, el periodista trata de llamar la atención sobre su texto con datos extravagantes o coloridos. Otras, sólo se dedica a lo que él mismo considera relevante. Pero hay formas efectivas de “conquistar” al lector. Peter Linden nos revela algunas de ellas


Cómo nace la tensión

No es lo que el lector no sabe lo que despierta su interés, sino aquello que supone. Es importante tener presente este principio antes de lanzarse a la búsqueda de un tema, antes de formular un título o de reescribir un párrafo. Interés es presunción, y no desconocimiento.

Por ejemplo, el principio de la película del oeste Hasta que llegó su hora. Nada se mueve. Un hombre. Su revólver. Una mosca. Unas vías de tren; el calor insoportable. La tensión nace del hecho de que el espectador presiente que pronto todo va a entrar en movimiento. Los raíles sugieren que va a pasar un tren. El revólver que va a haber un tiroteo. El hombre que alguien espera a alguien. Y, por supuesto, el título: Hasta que llegó su hora nos adelanta que aquí va a haber muertos. En el momento en que uno confía en que algo va a suceder, la inactividad se torna soportable. Pero hay que poder confiar en ello.

Los lectores de periódicos no pueden confiarse. Demasiadas veces les han decepcionado. Demasiadas veces los textos han tratado sólo de la visita de un político a otro. O del balance brillante que, de nuevo, un empresario daba a conocer de su compañía. O de lo bien que un periodista se lo había pasado en su desproporcionadamente cara escapada al Caribe. Una trajinada estación de tren repleta de hombres promete en el título de un artículo de viajes común y corriente menos tensión de la que se desprende del principio de Hasta que llegó su hora.

La presunción conquista. Siempre que se vislumbra un desarrollo dramático, tenso, fuera de lo normal, los lectores permanecen fieles al texto. Esto lo puede generar la técnica en una buena película. O la sobria distancia del locutor de noticias: “En la oreja portaba un trozo de metal; sobre el mismo el número 2532.40”. Y también el resumen de toda una historia, como al principio del film El paciente inglés: “Amina tenía ocho años y era una británica orgullosa cuando sus padres se la llevaron a Somalia, el país de su abuela. De allí volvió con una cicatriz fresca entre los muslos y la cabeza llena de tortuosos recuerdos”. Todos estos ejemplos son primeras frases extraídas de los reportajes que en 1997 llegaron a la última ronda del Premio alemán de periodismo Egon Erwin Kisch. Todos tienen algo en común: dejan que el lector presienta algo. Se le permite contribuir a la construcción del texto que está por venir. Puede aportar su granito de arena, medirse en aquello que el autor planea contar.

Relevancia, actualidad, competencia

Es falsa la acusación de que los medios sólo venden malas noticias. El problema es que, con frecuencia, no venden ningún tipo de noticias. […] La primera pregunta a la que el lector trata de dar respuesta cuando se enfrenta a un artículo es la del valor informativo. Quiere saber qué tiene ese texto que ver con él mismo. Estudia su relevancia.

  • Existe una relevancia casual. Si uno se ha ido de vacaciones a Madagascar, reaccionará semanas y meses después de su regreso a cualquier noticia que tenga que ver con Madagascar. Incluso un nuevo tendido eléctrico en la capital será relevante, si el lector conoce la cuidad y tal vez él mismo se quedó en ella sin corriente. O las noticias sobre un medicamento nuevo: quien padezca una enfermedad sin cura o conozca a alguien en esa situación, les prestará evidentemente más atención. Con excesiva frecuencia confían los autores en la relevancia casual. O en lo que ellos mismos consideran relevante. En pocas ocasiones se preguntan: ¿cómo puedo ganarme también a los lectores a los que el tema no les afecta personalmente?
  • En segundo lugar, el lector estudia la actualidad de la noticia. Teniendo en cuenta el aluvión de datos que recibe, no puede sino que tratar de aclarar: ¿de verdad tengo que leer esta noticia inmediatamente? Un extendido fenómeno cuando el texto tiene relevancia pero carece de actualidad es que el lector lo recorte y lo archive. Su destino suele ser entonces igual al del resto del periódico, sólo que con algo de retraso. Acaba en la basura. Una de las particularidades de los diarios sensacionalistas es la de vender cualquier noticia como si fuera especialmente actual, cosa que logran con superlativos, con cuentas atrás (“quedan 14 días para…”).
  • Y tercero, el lector espera de los medios capacitación. Un diario o una revista debe demostrar durante un determinado periodo de tiempo que es capaz de informar sobre ciertas cuestiones mejor que otros: con mayor conocimiento, con más profundidad, a veces con la tendencia política deseada. Una forma de sugerir esa capacitación es a través de noticias exclusivas, que se difunden por todo el país gracias a las agencias de noticias antes de que la misma edición salga a la calle. En tiempos de guerras de baja intensidad entre los medios, el periodismo de revelaciones vive un resurgir. No porque de pronto haya surgido una necesidad acuciante de destapar escándalos, sino porque estos venden muy bien la idea de que el medio en concreto es el único en condiciones de hacer algo. A veces, las revelaciones no son tales, pero no dejan por ello de ser exclusivas.

Cómo se genera interés

El dato puede resultar sorprendente, pero está a prueba de cualquier examen personal: la gente se interesa principalmente por aquello que ya conoce o sabe. También los niños se empeñan- invirtiendo una impresionante cantidad de energía- en que se les lea una y otra vez el mismo cuento, para dar sonora cuenta del más mínimo error en la narración. Todo el que tenga una afición, una pasión, confirmará que cualquier cosa que pueda contribuir a ampliar su saber en ese campo es bienvenida. […]

Esto está relacionado con el funcionamiento del cerebro. En líneas generales, toda información debe superar dos obstáculos antes de que una persona le dedique realmente atención. El primero es el paso de la memoria súper corta a la memoria corta. De la gigantesca cantidad de estímulos sensitivos que impactan en el ser humano cada segundo, son seleccionados sólo los que merece la pena recordar, los que son compatibles con otras impresiones ya almacenadas.

Lo que el cerebro no reconoce, lo rechaza. Si no fuera así, las personas tendrían que abrirse paso por el día a día con increíble lentitud y decidir entre los millones de impulsos cuáles son relevantes. En cerebros con ciertas deficiencias esta percepción selectiva no funciona. El resultado es que los afectados apenas pueden salir de sus casas porque cada vez se ven superados por una cantidad ingente de información que son incapaces de analizar.

El segundo obstáculo es lograr el salto de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo. De entre todos los estímulos filtrados, sólo se procesan aquellos que representan alguna modificación, mínima o máxima, con respecto la información ya disponible. Esto significa que el cerebro se niega a prestarle atención lo que ya ha grabado en la misma forma. También es lógico: sería un absoluto despilfarro de energía que tuviéramos que estudiar cada vez la puerta de la casa propia o el recibidor de la empresa en la que trabajamos. Si la puerta ha cambiado de color o en el recibidor hay de pronto una mujer, el cerebro reacciona corrigiendo automáticamente los datos almacenados.

Resumiendo, una información se convierte en noticia periodística cuando toma algo conocido y, al final, le aporta un matiz diferente o lo modifica.

Por lo tanto, todo autor, todo redactor, debería comprobar si sus textos se ajustan a este proceder del cerebro. Lo ideal serían títulos y principios que se refieran a conocimientos o sensaciones profundamente anclados en el lector, para informar más adelante sobre algo nuevo o sorprendente.

Peter Linden nació en 1959. Sus estudios los cursó en la Universidad de Múnich y en su vida profesional ha trabajado para periódicos alemanes de reconocido prestigio como el Süddeutsche Zeitung, el semanario Die Zeit y varios magacines. Hoy se dedica principalmente a impartir cursos periodísticos. En torno al tema “lenguaje y periodismo” ha publicado varios libros.

Traducción: Luna Bolívar

[Post to Twitter]  [Post to Delicious]  [Post to Digg]  [Post to Ping.fm] 

Tags: , , , , ,

Comentarios cerrados