Terremoto de Chile: “las radios eran vitales”
17. Marzo 2010 | Por stl | Categoria: Tribuna¿Cómo afectó el terremoto en Chile a la cobertura informativa? ¿Qué importancia tuvieron los medios sociales para las personas afectadas? La periodista Francisca Skoknic del Centro de Investigación e Información periodística (CIPER) cuenta a re-visto su experiencia personal.
¿Dónde y cómo vivió el terremoto?
Estaba durmiendo en mi casa: el cuarto piso de un departamento de los años 60 en Santiago. Acá, los temblores son habituales y como recomiendan no bajar por las escaleras durante el movimiento, traté de quedarme acostada como si no pasara nada. Pero este temblor era distinto, muy fuerte, y se movía no sólo hacia los lados, sino también hacia arriba y abajo. Se escuchaban ruidos por todas partes: cosas que caían, se quebraban, y afuera sonaban las alarmas de los autos. Lo peor es que no terminaba nunca. Cuando traté de levantarme, el piso se movía tan fuerte que costaba estar en pie. Cuando por fin dejó de temblar, salí de mi pieza y me di cuenta de que muchas cosas se habían caído: libros, discos, copas y maceteros. Y cuando abrí la ventana vi, con alivio, que los edificios aún estaban ahí. El movimiento había sido tan fuerte que pensé que todo se había derrumbado.
¿Qué hizo después?
Pasé la noche escuchando una radio a pila, confiando que no habría tsunami, pues así lo decían las autoridades, incluyendo a la presidenta, que fue a la Oficina Nacional de Emergencia en la mitad de la noche y habló con los medios. Como muchos, al día siguiente no dormí en mi casa sino en la de mi hermano, junto a toda mi familia, porque era el único lugar a ras de suelo donde había luz y agua. Fue ahí donde pude conectarme a Internet y ver por primera vez las horribles imagenes del tsunami en el sur del país. Hasta ese momento, no había dimensionado la gravedad del terremoto y el impacto que había tenido en los medios internacionales. Tenía decenas de mails, mensajes en Facebook y Twitter de amigos de otros países preocupados por mí.
¿Hubo también medios afectados por el terremoto?
Las comunicaciones fallaron por largo rato y eso afectó a la cobertura de los medios. Sin luz, las radios eran vitales, pero ellas no podían comunicarse con sus corresponsales en las zonas afectadas. Por mucho rato hubo una gran incertidumbre y la noticia del tsunami tardó en llegar.

En las regiones más afectadas casi todas las radios locales dejaron de funcionar. En la Octava Región, una de las pocas que nunca se apagó fue la versión local de radio Bío Bío, que tenía un grupo electrógeno a diesel. Con los días, incluso ellos tuvieron problemas, pues el combustible se empezó a acabar y los militares tomaron el control de las bencineras. Era un problema hacer funcionar los autos para los reporteros y los celulares no tuvieron red hasta varios días después del terremoto. En cuanto a incidencia “física”, creo que el único medio realmente afectado fue el diario La Prensa de Curicó, cuyas instalaciones se derrumbaron.
¿Han podido volver a su actividad laboral “normal”?
CIPER está en Santiago y no hubo daños, así es que nunca tuvimos problemas. Además, no tenemos información instantánea y en ese sentido el terremoto no nos afectó. Pero ha sido una gran prueba para los medios, que han desplegado sus equipos por toda la zona del desastre y ofrecieron cobertura permanente durante varios días.
¿Cómo reaccionaron los medios poco después del terremoto? ¿De dónde sacaron la información durante las primeras horas?
Como decía antes, las radios fueron vitales. La TV también transmitió, pero pocos podían verla, debido a que no había electricidad. No sé qué pasó en las redes sociales, pues mi módem es eléctrico y no tenía ningún dispositivo móvil. He escuchado que a algunos les funcionaba la Blackberry para mandar mensajes de texto y así pudieron comunicarse. También leí que hubo personas (en Chile o el extranjero) que supieron de la alerta de tsunami por el sitio web del organismo especializado de EEUU y empezaron a twittearlo para dar el aviso.
El gobierno insistía en que no había tsunami aún cuando la ola ya había arrasado varias localidades, y los medios reproducían esa información sin tener noticia de lo que acontecía en la costa. Hubo gente que subió a los cerros y cuando escucharon en la radio que la presidenta decía que no había tsunami bajaron a sus casas. Se cree que eso aumentó el número de muertos, pues fueron varias olas y en algunas localidades tardaron horas en llegar.
Francisca Skoknic viajó a las zonas más afectadas
Twitter estaba repleto de información. Fuera de Chile muchos se preguntan si seguían funcionando los celulares y la red…
El terremoto fue a las 3.34. Según me han contado, la gente pudo conectarse y 6 o 7 minutos más tarde twittear por sus dispositivos móviles. A algunos la conexión les duró sólo unos instantes, otros nunca la perdieron.
La gran mayoría de los chilenos estaban incomunicados. En mi caso, el teléfono fijo nunca se cortó, lo que fue una rara excepción. Gracias a eso pude conversar con una amiga que llamó desde Alemania, preocupada por lo que pasaba acá. Ella había visto en Facebook que su hermano posteó que estaban todos bien y me contó que algunos medios digitales grandes también tenían información actualizada. Mi celular funcionó a ratos y sólo con algunos números. Fui muy afortunada y pude tener noticias de mi seres queridos muy rápido. Los mensajes de texto fueron más eficientes y algunas horas después del terremoto empecé a recibir muchos de amigos que preguntaban si estaba todo OK.
¿Cómo fue la situación en el epicentro?
En la zona del epicentro la cosa fue diferente- allí, la gente no pudo comunicarse durante días. Yo partí hacia allá y tuve red de celular e Internet móvil cuatro días después del terremoto, a través de una de las compañías. Las otras tardaron aún más en reponer el servicio. Esta tragedia reveló que las principales comunicaciones de las autoridades dependían de una red de fibra óptica, que se cortó, y de la telefonía celular, que se cayó. Eso empeoró los efectos del desastre porque durante muchas horas no disponían de información a partir de la cual tomar decisiones.
Cinco días después estuve en un pueblo por donde pasó el tsunami y los policías aún no tenían ningún contacto con sus superiores. Hace un par de años, Carabineros cambió sus radiotransmisores por telefonía IP, por lo tanto estaban incomunicados. El gobierno tuvo que pedir a Estados Unidos que donara teléfonos satelitales porque no había.
¿Qué importancia y qué valor tuvo la información que se distribuían por Twitter y otros medios sociales durante las primeras horas del terremoto? ¿Fueron útiles? ¿Qué tipo de información daban?
No tengo detalles. Acá hay una historia sobre eso, pero no sé qué tan precisa sea. Habría que darse el tiempo de revisar los tuits hacia atrás. Montserrat Nicolás escribió en su blog que la primera alerta de tsunami la dio @Nediaz a las 3:56 AM. Lo concreto es que esa información no llegó al resto de la ciudadanía y menos al lugar del tsunami.
En la web se han puesto en marcha varias iniciativas para colaborar con los afectados, como, por ejemplo, Google Person Finder o en Twitter @ayudachile, ¿han servido realmente para algo?

Francisca Skoknic
No lo sé, pero, efectivamente, muchos posteaban que buscaban a personas conocidas. Tengo la impresión de que al menos al principio todos preguntaban por amigos o familiares que estaban lejos, no necesariamente desaparecidos, sino incomunicados. En Facebook vi algunas páginas donde se informaba de la gente que había muerto o desaparecido. Todos fueron muy solidarios en replicar la información. Hubo llamados a que la gente sacara los candados de Twitter para magnificar el impacto de los tuiteos (yo lo hice) y también a que quienes tenían Internet desbloquearan su wifi para que otros pudieran usarla.
No tengo detalles de qué tan eficiente fue eso, pero sí sé que a ratos se produjo desinformación. Por ejemplo, está el caso de una chica que estaba haciendo camping y 13 de sus familiares murieron con el tsunami. Ella quedó sóla en Curanipe. Salió en TV y dieron sus datos en Twitter, Facebook y cadenas de email. Su padre la encontró rápidamente porque ella sabía su celular y alguien consiguió llamarlo. El problema es que yo estuve con ellos el martes después del terremoto y el viernes aún había gente que buscaba con desesperación al padre por las redes sociales.
Además hubo un caso de un estadounidense que twitteó que estaba enterrado bajo un derrumbe en Santiago. Todos hicimos lo posible por ayudarlo y cuando llegaron a rescatarlo la dirección era falsa. Resultó que es un tipo que ya ha dicho mentiras graves a través de twitter en su país. Fue una excepción, pero causó mucha rabia.
Enlaces:
Centro de Investigación e Información periodística (CIPER)
Montserrat Nicolas: Entre el fax y el tsunami en Chile
Hijo del Medio: Internet sí sirvió de algo
Entrevista: Steffen Leidel





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